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Hoja de sala: Valency and Variations

A propósito de la proyección de Xcèntric del dia 30 de septiembre del 2020

Obscuritads es un colectivo formado por tres cineastas (Scott Barley, Mikel Guillen y Sebastian Wiedemann) y un curador (Miquel Escudero Diéguez). Los métodos que emplean en su trabajo son muy distintos, pero les une la radicalidad de sus intenciones: su deseo se centra en hacer visible lo invisible.

Ninguno de ellos reside en la misma ciudad. Las redes sociales permitieron que sus caminos se cruzaran y se unieran para empezar a andar juntos en la misma dirección.

Los tres cineastas ruedan en digital porque, como muy bien explica Scott en su texto The Digital Eye of the Night, de ese modo podrán llegar a comprender y capturar el verdadero límite que separa la luz de la oscuridad. Trabajan con equipos muy reducidos o en soledad absoluta porque lo consideran imprescindible para posicionarse ante lo que quieren filmar. El compromiso de estos cineastas no es solo cinematográfico, también es una manera de situarse en el mundo.

Las películas que constituyen esta sesión guardan una íntima relación con la idea de travesía, siempre con  la posibilidad de navegar hacia nosotros mismos. El viaje a ninguna parte. Puede que esta sesión nos permita también adentrarnos en nuestra propia oscuridad.

 Y llegar a ver.

«A medida que avanzo en mi búsqueda, empiezo a encontrarme con el espectro, el encanto, los encantos de lo digital se encuentran en aquello que la cámara, limitada, no puede ver, en todo aquello que no puede documentar con precisión. La oscuridad, lo que no puede registrarse pasa delante del ojo de la cámara. Ante un umbral tan impenetrable, la cámara digital se ve obligada a «adivinar» o a «inventar» (a falta de una palabras más idónea) el simulacro de aquello que ha estado diseñada para crear. La entropía de los datos aumenta (…) Para mí, esta propiedad de la cámara digital es única. Es una ventana a lo invisible, similar a cuando nuestra percepción humana se enfrenta al ojo de la noche (…) Cuando el corazón de la noche nos sujeta, el mundo que conocemos nos abandona. En este abandono nos rendimos. Volvemos a ser niños de nuevo. Curiosos y abiertos, un niño en la noche. Lo conocido vuelve a sernos desconocido. Nuestros sentidos aceptan hundirse en un mar que no podemos comprender. Nos adentramos, cada vez más profundo. La oscuridad empuja nuestros ojos y nos encontramos ante una piscina negra, cada vez más profunda y lejana, hacia las infinitas texturas de la oscuridad. Aquí, más allá de los bosques, entre horizonte y horizonte, el mundo permanece suspendido. Un no-lugar, en el que somos presos de nuestro propio cine. El interior y el exterior se encuentran. En este umbral, donde la luz no entra en el ojo, no hay luz que nos impida adentrarnos en nuestra imaginación (…) Pasa una nueva sombra y, lentamente, se revela una nueva orilla. Un nuevo mundo se abre a un nuevo ojo. Ahora sí que estamos completamente dentro. Incluso aquí estamos más abiertos que nunca. Aquí no hay luz y, sin embargo, vemos. Puede que no veamos desde delante, pero sí desde dentro. Todas las cosas toman una nueva dimensión y pasamos a verlo todo de un modo distinto: con belleza y con vitalidad. Todo es nuevo».

Scott Barley, fragmento del texto inédito The Digital Eye of the Night (en inglés en el original).

«Lo que nos impide ver es el exceso de luz humana. Debemos pasar por un estado de Obscuritads para poder ver realmente. Jan Svankmajer nos lo recuerda: «para ver, debemos cerrar los ojos».

Obscuritads es una manera de cerrar los ojos, es una manera de entrar en «la otra noche», la misma que nos describía Maurice Blanchot. Esa noche es ilocalizable y, al mismo tiempo, es lo que permite que pueda existir, en palabras de Hollis Frampton, una película infinita. Puede que nuestras películas sean habitantes de una comunidad anónima que promueve la creación de esa película infinita. El mundo es un meta-cine y nosotros tenemos la misma memoria genética que las imágenes, ambos pertenecemos al mismo reino. Esta proyección nos invita a cerrar los ojos, a recordar y a reclamar esta memoria genética. Es una invitación a entrar a la «otra noche», la misma que respira entre los intersticios de nuestras películas. Pero no se trata solo de eso: nuestras películas no se reconocen entre ellas, solo comparten el mismo secreto con «la otra noche». Compartimos un camino desconocido e indescriptible cuyo objetivo final es conservar los gestos anónimos que permiten la supervivencia de las tonalidades del mundo (...)».

Sebastian Wiedemann, fragmento de un texto inédito (en inglés en el original). Leído por Miquel Escudero Diéguez en la Générale de París el 27 de julio de 2018, el día de la primera presentación internacional de Obscuritads.

Miquel Escudero Diéguez

Fecha
30 septiembre 2020
Horario

18:30


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